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Trastornos de la conducta: una guía de intervención en la escuela.


Una de las situaciones de riesgo que puede vulnerar el desarrollo armónico e integral de niños y jóvenes viene determinada por un variado conjunto de conductas que por su topografía, características y consecuencias derivadas, son conceptualizadas bajo el término de trastornos de la conducta o trastornos de comportamiento perturbador.

Los trastornos del comportamiento perturbador suponen uno de los diagnósticos más frecuentes en las unidades de salud mental infanto-juvenil, donde equivale a algo más de la mitad de las consultas, estimándose su prevalencia en la población general, según las distintas investigaciones, entre un 2% y un 16 %.

La presencia de este trastorno puede tener como consecuencia severas implicaciones en su aprendizaje, éxito escolar y en la adecuada convivencia y relación social con los compañeros y profesores de sus centros educativos. Los autores de la guía nos presentan un modelo práctico de intervención, contextualizado a las características organizativas y funcionales de los centros educativos.

Esta aportación, que supone el valor principal de la guía, ha surgido del trabajo conjunto y colaborador de los autores, todos ellos profesionales de la orientación educativa de la Comunidad Autónoma. A través de un proceso reflexivo y crítico de investigación-acción, han ido diseñando una propuesta que los autores denominan de «buenas prácticas» en el sentido de implicar a todos los estamentos de los centros para la intervención con los alumnos que presentan trastornos de la conducta en los centros educativos. Si bien contamos con aproximaciones de carácter clínico y ambulatorio en la literatura científica dedicada a este tema, la propuesta de un modelo desde una perspectiva conductual de sistemas aplicable en los entornos educativos puede considerarse la aportación original y de mayor valor de esta publicación.

Enlace de Descarga: Trastornos de la Conducta.

Autores: Ángel García Romera y equipo de trabajo

Duelo Infantil


Conceptos de la Muerte y Respuestas al Duelo
Todos los niños son únicos en su comprensión de la muerte y en su respuesta al duelo. Esta comprensión se ve influida por su nivel de desarrollo, habilidades cognitivas, características de personalidad, creencias religiosas y culturales, estímulos de los medios y por lo que los adultos en sus vidas les enseñan sobre la muerte y el duelo.


·         Bebés hasta los 2 años:
Concepto de la Muerte: Este grupo de edad por lo general no comprende el significado de la muerte, pero los niños tienen conciencia de la pérdida y de la separación. Reaccionan más ante las reacciones emocionales de los adultos en su medio y a cualquier alteración de sus horarios.

Respuesta al Duelo: Los bebés pueden buscar a los difuntos y ponerse ansiosos como resultado de la separación. Las reacciones comunes incluyen: protestas, un cambio en los hábitos de sueño, disminución de la actividad y pérdida de peso.
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        Preescolares (de 2 a 4 años):
Concepto de la Muerte: Para este grupo de edad, la muerte es vista como algo temporal y reversible. Los preescolares usualmente no visualizan la muerte como algo distinto de la vida y no ven a la muerte como algo que les suceda a ellos. Los comentarios típicos incluyen: "¿Cuándo volverá mi mami a casa?" "¿Cómo hace (la persona fallecida) para comer o respirar?"

 Respuesta al Duelo: Por lo general, la respuesta emocional de este grupo es breve pero intensa, ya que tienden a estar orientados hacia el presente. Los preescolares están más preocupados por la alteración en los patrones de cuidado o por las reacciones emocionales de los adultos en sus vidas. Otras respuestas típicas incluyen: confusión, agitación nocturna, sueños atemorizantes y comportamientos regresivos, tales como orinarse en la cama.

 Primera Infancia (de los 4 a los 7 años):
Concepto de la Muerte: Este grupo todavía considera a la muerte como algo reversible. Los niños a veces se sienten responsables de la muerte debido a pensamientos o sentimientos que tuvieron sobre la persona fallecida, a veces llamado "pensamiento mágico". "Es mi culpa. Estaba enojado con ella y deseé que se muriera."

Respuesta al Duelo: La repetición de preguntas sobre el proceso de la muerte es típica de este grupo de edad. "¿Cómo? ¿Por qué?" Pueden jugar a actuar la muerte o el funeral como un intento de atravesar su duelo. Pueden comportarse como si nada pasara. Otras respuestas típicas incluyen: ira, tristeza, confusión, dificultad para comer, para dormir o comportamientos regresivos como orinarse en la cama.

·        Años Intermedios (de los 7 a los 11 años):
Concepto de la Muerte: Este grupo de edad puede querer ver a la muerte como algo reversible, pero comienzan a verlo como algo final. Todavía no piensan en la muerte como algo que puede ocurrirles a ellos o a los miembros de su familia, sino a la gente anciana o muy enferma. Pueden creer que pueden escapar a la muerte a través de sus propios esfuerzos. También pueden ver a la muerte como un castigo (particularmente antes de los nueve años). Los niños de este grupo de edad pueden desarrollar miedos a daños y mutilaciones corporales y pueden tener miedo que otros seres queridos fallezcan.

Respuesta al Duelo: Este grupo de edad por lo general quiere conocer detalles muy específicos sobre la muerte. Pueden llegar a preocuparse por cómo otros están respondiendo a la muerte. Pueden poner en acción su ira y su tristeza y tener problemas para progresar en la escuela. También pueden desarrollar una actitud bromista sobre la muerte o pueden retraerse y ocultar sus sentimientos. Los niños de esta edad a veces se preocupan mucho por su propia salud. Otras respuestas típicas incluyen: conmoción, negación, tristeza y regresión.

Miedo tristeza ira. Reacciones Comunes ante el Duelo
El rango de reacciones emocionales, físicas y de comportamiento que los niños pueden exhibir en respuesta a la muerte de una persona significativa puede incluir:
§ Síntomas Físicos: Jaquecas, dolores de estómago, fatiga, cambios en los hábitos alimenticios, falta de concentración.
§ Conmoción Emocional: Creer que la muerte no ocurrió, por lo general, ya que darse cuenta es abrumador ; pueden no demostrar ningún sentimiento.
§ Curiosidad: Pueden querer conocer los hechos acerca de la muerte (por qué, cuándo, cómo, dónde, etc.)
§ Tristeza: Puede ser expresada verbalmente, a través de lágrimas o a través del retraimiento . El niño o niña puede sentirse solitario/a.
§ Ira: Puede sentir que él o ella ha sido "abandonado/a". La ira puede estar dirigida hacia la persona que falleció, hacia otros, hacia Dios, hacia el doctor.
§ Actuar Comportamientos: El comportamiento externo puede reflejar sentimientos internos de ira hacia la muerte, frustración por no saber qué hacer con los abrumadores sentimientos e impotencia al saber que la situación no puede ser modificada.
§ Comportamientos Regresivos: Ejemplos incluyen: necesitar ser sujetados en brazos o mecidos, dificultad para separarse de personas importantes, necesidad de dormir en la cama de los padres, dificultad para realizar tareas apropiadas a su etapa de maduración, orinarse en la cama y chuparse el pulgar.
§ Alivio: Puede ocurrir si el ser querido había estado sufriendo o si el niño o niña tenía una relación difícil con la persona fallecida.
§ Temor: Puede tener miedo de enfermarse o de morir, de la oscuridad o de la separación y abandono de parte de un ser querido.
§ Culpa: Si el niño o niña se siente responsable por la muerte porque dijo o hizo algo "malo" antes que la persona falleciera, si el niño o niña siente alivio por la muerte o si el niño o niña "deseó" que la persona falleciera.
§ Aceptación: Comprender que la muerte es definitiva.  

Alentar tranquilizar tocar. Reacciones Complicadas ante el Duelo
Es importante recordar que todas las respuestas emocionales, físicas y de comportamiento arriba enumeradas son expresiones normales de duelo en los niños. Un niño puede experimentar algunas o todas estas reacciones o puede no mostrar reacción alguna.
Se sabe perfectamente que el tiempo es un factor importante en el proceso de duelo. Si cualesquiera de estos comportamientos se prolonga, se agrava y/o afecta en gran medida la capacidad del niño de realizar funciones normales (por ejemplo, la escuela, el aseo personal, la interacción con sus compañeros), puede resultar útil la asistencia profesional de maestros, pediatras, clérigos o profesionales de la salud mental.

Las siguientes reacciones al duelo pueden requieren asistencia inmediata de un profesional calificado:
§  Pensamientos suicidas.
§  Abuso de drogas o alcohol.
§  Pesadillas o alteraciones del sueño prolongadas.
§  Culpa excesiva y/o inadecuada.
§  Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
§  Retraimiento y/o tristeza extremos.
§  Comportamientos en los que se corren riesgos peligrosos.

Guías para Ayudar a los Niños en Proceso de Duelo
Todos vivimos el duelo cuando un ser querido muere, incluyendo a los niños. El proceso de duelo ayuda a la gente a curar su dolor. El dolor es una reacción natural ante la pérdida de alguien cercano. Si bien es natural querer proteger a nuestros hijos del dolor de la pérdida, esto es imposible. Los niños necesitan nuestra ayuda para encontrar la aceptación de su pérdida.
Las siguientes son guías que puede usar para ayudar a los niños con su duelo:
§  Lo más importante que hay que recordar para ayudar a los niños a enfrentarse a la muerte de un ser querido es permitirles expresar su duelo a su propio modo y en su propio tiempo. Los niños necesitan sentir que está bien hablar de la muerte. Los adultos deben hacerles saber a los niños que están disponibles para escucharlos y ayudarlos, y que está bien llorar cuando uno está triste.
§  Es importante no ser categórico y no sugerirle al niño o a la niña como debe o no debe sentirse. La risa y el comportamiento juguetón no significan que el niño no esté viviendo el duelo. También es normal que un niño se sienta enojado, herido o abandonado por el ser querido que falleció.
§  También está bien si el niño no desea hablar. A veces los niños están molestos, pero no pueden especificar por qué. Es importante darles tiempo y aliento para que compartan sus sentimientos. El contacto físico (abrazos) ayuda al niño o niña en proceso de duelo a sentirse seguro expresando emociones y también le garantiza que es amado/a y que cuidarán de él o ella.
§  También es importante permitirle al niño que se preocupe por usted. Esto puede ser tranquilizador para un niño.
Duelo, fuerza, apoyo
§  Es importante que los adultos expresen sus propios sentimientos sobre la muerte porque dar el ejemplo de la expresión del duelo les da permiso a los niños para expresar también sus sentimientos. Sin embargo, no se puede esperar que los niños vivan el duelo del mismo modo que los adultos.
§  Es importante decirle al niño la verdad sobre las circunstancias de la muerte de un ser querido. La explicación debe ser simple, evitando eufemismos tales como, "pasó a mejor vida", "expiró", "se fue", "se fue a dormir". Los niños pueden creer que la persona volverá o despertará o pueden tener miedo de irse a dormir.
 Explique qué significa "muerto", es decir, que el cuerpo ha dejado de funcionar. Podría ser útil; particularmente con los niños más pequeños, decir, "Cuando la gente muere ya no respira, no come, no habla, no piensa y no siente".
Puede ser de gran ayuda explicarle a un niño que siempre conservará en su interior los recuerdos y sentimientos compartidos con el ser querido.
§  Cuando el ser querido por un niño fallece a causa de una enfermedad grave, es importante distinguir claramente con el niño la diferencia entre una enfermedad menor o un resfriado y una enfermedad grave. Esto ayudará a evitar que el niño o la niña se imaginen que él, ella u otro ser querido podrían morir la próxima vez que enfermen.
§  Es importante responder a todas las preguntas del niño siendo lo más específico y honesto posible. Es muy importante comprobar si un niño ha comprendido lo que se le dijo. A veces la mejor manera de responder a la pregunta, "¿Cuándo te vas a morir?" es formular una pregunta aclaratoria como por ejemplo, "¿Te preocupa que no estaré aquí para cuidarte?"
 Está bien decir que no sabe la respuesta si el niño hace una pregunta difícil.*
§  Si el niño o la niña sienten que pudieron haber "causado" la muerte, es importante explicarles acerca de la causa de la muerte y hacerles entender que cualquier pensamiento que él o ella pudiesen haber tenido sobre la persona no provocaron la muerte.
§  La religión es una importante fuente de fuerza para la gente durante el proceso de duelo. Es importante recordar que los niños toman las cosas de manera literal, por lo que explicaciones tales como, "Es la voluntad de Dios" o "Bonnie está feliz en el cielo" podrían provocar temor o confusión, en lugar de consuelo, particularmente si la religión no ha jugado un papel importante en la vida del niño.
 Es importante preguntar cómo el niño percibe lo que se le explica sobre la muerte. 
§  Es importante hablar sobre la persona que ha fallecido. Usted también puede alentar al niño o niña a compartir sus recuerdos. Ver álbumes de fotos e ir a lugares especiales que recuerden al ser querido al niño o niña (incluyendo la morada final) puede ser importante.
§  Los padres pueden verse tentados a "enviar lejos a los niños" cuando hay una pérdida, ya fuere para protegerlos de los sentimientos de dolor o porque les resultare difícil cuidar de ellos mientras estén viviendo su propio duelo. Durante el período de duelo, los niños a menudo se sienten más reconfortados por los entornos y las rutinas familiares y la separación puede incrementar sus miedos sobre el abandono.
El trabajo de duelo toma más tiempo para algunos niños que para otros. Es importante no presionar a los niños a retomar sus actividades normales.
§   Los padres en proceso de duelo necesitan cuidar de sí mismos. Los adultos que han perdido a un ser querido serán mucho más capaces de ayudar a los niños a atravesar su duelo si obtienen ayuda para sí mismos. Acepte los ofrecimientos de ayuda y apoyo que haga la gente. Los parientes y amigos pueden realizar trámites, cuidar de los niños, etc.

Emociones cariño recuerdo. Rituales y Ceremonias
Los rituales son una parte importante de la vida humana, independientemente de la edad y la experiencia de vida de cada uno. Cuando ocurre una muerte, los adultos se enfrentan a decisiones difíciles sobre si incluir o no a los hijos en los rituales fúnebres, tales como funerales, servicios conmemorativos y visitas al cementerio.
Las siguientes sugerencias pueden ayudarlo a tomar estas decisiones:
§  Nunca obligue al niño a ver o a tocar el cuerpo, el niño necesita que se le brinde esa elección y que dicha elección sea luego respetada. Si el niño o la niña van a ver el cuerpo, es útil recordarles que la muerte es definitiva y describir qué aspecto podría tener el cuerpo. Para algunos niños, tocar el cuerpo puede ser una forma de satisfacer su curiosidad, decir adiós o expresar su amor.
§  Los niños tampoco deben ser obligados a asistir a un ritual, como por ejemplo un funeral o servicio conmemorativo. Sin embargo, es importante comprender las razones del niño para no desear asistir, por lo que se debe platicar acerca de cualesquiera temores o preguntas.
Siempre prepare a los niños para lo que ocurrirá en cualquier ritual fúnebre. Describir los eventos en detalle (lo que verán, cómo podría reaccionar otra gente, etc.) puede ayudar a disminuir las ansiedades de los niños sobre el acontecimiento.
Hágales saber que está bien llorar y que también está bien no tener deseos de llorar. En el ritual, permita que el niño o la niña digan adiós a su manera. El niño quizás desee llevar un obsequio especial para poner en el ataúd o decirle adiós al difunto.
La atención y cariño adicionales de parte de los adultos pueden ser necesarios para que los niños no se sientan olvidados o abandonados. Considere hacer arreglos con un adulto confiable para que un niño o niña pueda dejar el funeral o servicio conmemorativo antes de tiempo si así lo desea.
§  Recuerde a los niños que el ser querido fallecido ya no siente nada, entonces ser enterrado o cremado no será doloroso. Si el niño desea ver el cuerpo antes de una cremación, la mayoría de las funerarias pueden arreglarlo. Cuando le describa la cremación a un niño, puede ser de gran ayuda decir: "La cremación es cuando se usa calor para transformar el cuerpo en cenizas".
§  Las visitas al cementerio pueden ser de gran ayuda. Las visitas pueden ser una forma de decir adiós o de satisfacer la curiosidad natural. Explique lo que el niño o niña verá durante la visita al cementerio y permítale que haga preguntas. Colocar flores sobre la tumba o llevar un regalo o recuerdo especial puede ser útil.
§  A algunos niños les resulta de gran ayuda escribir una carta al difunto. Otros niños, particularmente los más pequeños, son capaces de expresar emociones haciendo dibujos de la persona fallecida o dibujos sobre sus recuerdos de la persona fallecida. Otra sugerencia es hacer que el niño o niña plante un árbol o flores en recuerdo de su ser querido.
 El cumpleaños y el aniversario de la muerte del ser querido del niño pueden reconocerse llevando a cabo un ritual o teniendo un momento de recuerdo.

Aprender ayudar cuidar . Recursos para el Duelo de los Niños
Libros Útiles sobre los Niños y el Duelo (en inglés):
1. Buscaglia, Leo, (1982) Freddie la Hoja [ Freddie the Leaf .] Holt, Rinehart and Winston.
2. Fassler, Joan, (1971) Mi Abuelo Murió Hoy [ My Grandpa Died Today .] New York: Behavioral Publications Co.
3. Grollman, Earl, (1967) Explicando la Muerte a los Niños [ Explaining Death to Children .]
Boston: Beacon.
4. Krementz, J., (1988) Qué se Siente Cuando Muere Uno de los Padres [ How it Feels When a Parent Dies.]
New York: Knopf.
5. Wolfelt, Alan, (2001) Curando su Corazón Doliente para los Niños [ Healing Your Grieving Heart for Kids.] Ft. Collins, CO: Companion.
6. Wolfelt, Alan, (1983) Ayudando a los Niños a hacer frente al Duelo [ Helping Children Cope with Grief.] Bristol, PA: Desarrollo acelerado.
7. Worden, J.W., (1996) Los Niños y el Duelo: Cuando Uno de los Padres Muere [ Children and Grief: When a Parent Dies.] New York: Guilford Press.

Otros Recursos para Niños en Proceso de Duelo:
§  Consejeros escolares
§  Iglesias
§  Organizaciones de hospicios
§  Consejeros infantiles y familiares
§  Familiares y amigos
§  Pediatras
§  Bibliotecas y librerías

Autora: Mónica Ceballos Recio 

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